Lo propio y lo ajeno
Lo propio y lo ajeno
El impacto de estudiar antropología en mi vida, luego de oír hablar a cada vez más personas sobre la necesidad de irse de un lugar para encontrarse en otros territorios, como si el solo hecho de mudarse garantizara una vuelta a la esencia, como si eso pudiera, por sí mismo, devolvernos la humanidad que perdimos o que aún no hallamos. También luego de soportar tremendas charlas superficiales sobre las malas energías de otres, sobre las actitudes de otres, sobre la vida de otres!...
Resumiendo: aquí comparto algunas preguntas e ideas que surgen luego de observar cómo se volvió costumbre favorita hablar de lo que no somos, lo que no queremos, lo que no tenemos, lo que no nos pertenece; Sobre lo bueno o malo puesto en le otre, sobre la visión del otre y de lo no propio, ya sea adjudicándole características positivas o negativas, en lugar de cuestionar y cuestionarnos un poco por qué aprehendimos a hacer esto -o lo otro- y para qué muchas veces queremos imponer nuestros puntos de vista.
Empezando a estudiar antropología, suena Miles Davis de fondo mientras pienso en la importancia de preguntarnos: ¿Quién dice? ¿Quién nombra? ¿Quiénes decretan o determinan, y qué? ¿Quiénes categorizan? ¿Quiénes señalan qué? Aplica no solo a asuntos de colonizaciones territoriales, sociales y culturales, sino a cada aspecto de la vida social en la actualidad.
Cuando alguien te viene a decir algo sobre cómo son las cosas, ¿quién es ese alguien para venir a decirte ese algo? ¿Desde qué lugar nos quieren imponer creencias, dogmas, costumbres, realidades, y con qué fin?
¿Qué necesitamos, o más bien qué necesitás, para sentirte bien? ¿Y por qué?
Cuestionar es la mejor manera de aprender tanto del mundo exterior como del interior. En fin, sigo en esta, que estén bien, nos re vimos!
