Tribaloides: verano del 2020
Tocamos y comimos y nos fuimos al bosque. Planeamos liberar animales, invocar guías, saludar espectros, caminar la tierra, sentir el humo, activar conciencia universal. Respiración profunda.
Seguimos tocando y escuchando música. Nos hicimos reír, nos reímos y nos fuimos descargados, satisfechos y con energía para iniciar nuevos procesos.Que se vengan los tiempos de luchar por la paz, por despertar conciencia, por existir. Aquí y ahora: Nos tenemos 🙌💞☯😎
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Tocábamos y era año nuevo,
parecíamos héroes del ruido
con lluvia de fuegos artificiales
y olor a pólvora y flores,
entre explosiones y ladridos lejanos
éramos narradores de un universo paralelo...
Fuimos el Luis Miguel en su Viña del Mar
un poco show y un poco no,
un tanto densos y fugaces,
vestidxs medio elegantes y medio trash,
luego iríamos a ver a Batman arder
igual que como arde
nuestro corazón ancestral;
Para qué mejor que para dar luz y calor?
Tribaloides 2020, el año del corchazo simbólico y la síntesis del todo ♥
parecíamos héroes del ruido
con lluvia de fuegos artificiales
y olor a pólvora y flores,
entre explosiones y ladridos lejanos
éramos narradores de un universo paralelo...
Fuimos el Luis Miguel en su Viña del Mar
un poco show y un poco no,
un tanto densos y fugaces,
vestidxs medio elegantes y medio trash,
luego iríamos a ver a Batman arder
igual que como arde
nuestro corazón ancestral;
Para qué mejor que para dar luz y calor?
Tribaloides 2020, el año del corchazo simbólico y la síntesis del todo ♥
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Enero del 2020 parecía estar llegando a la cima de la historia de la unión de noches y mediodías lisérgicos: quemados por el sol, insolados por la noche, nos veníamos sintiendo amenazadxs y algo confundidxs, con varias bajas en el camino y preguntas sin responder. Diferentes tipos de amor quedaban suspendidos en el aire, buscando dónde recaer, buscando hombros sobre los que descansar. Luego el caos desatado borró huellas que ya no podíamos imprimir más que en nuestras memorias, en nuestras conciencias. Hicimos una banda para año nuevo y tocamos historias de otros mundos, narrativa musical platense, para alquilar balcones de departamentos con herencias de juventudes perdidas. Me gusta pensarnos como puntos de constelaciones esperando ser descubiertas por quien flashee el destino. Quien pudiera ser también una entidad no humana, una idea descubriendo pensadores, una emoción descubriendo emocionadores seriales, un nuevo tipo de amor sobre la tierra, rajando todo tipo de explicación lógica, todo fuera de serie, fuera de esquemas, fuera de órbita, desorbitadxs y perdidxs, nada mejor que perdernos para arrancar una buena historia a lo Paul Auster, a lo mejor no tan vertiginosa, a lo mejor no tan lejana, mejor busquemos la calidez del abrazo, la sonrisa de las pestañas tuneadas. Somos musicxs, pero también somos performers. A la vez que somos humanos, somos seres ancestrales sin forma ni tiempo. En fin, la hipotermia de otoño me trajo recuerdos del infierno del último verano ancestral, antes de la postpandemidad actual. Nos vemos en otra secuen :)
