Las ganas de llorar
pasa si dejamos de tensar? Si cortamos la tensión con un golpe seco, nosotras, las que sostenemos hasta lo insostenible, las que trabajamos con lo emocional, las asalariadas de lo abstracto.
Me encontré en la cocina, con muchas ganas de llorar (Las Ganas), recalentando comida un viernes feriado, enojada con todos, sí, con todOs. Enojada con los hombres y con sus leyes, con los repetidores de discursos, con las repetidoras de patrones nocivos. Si el amor es ciego, la falta de amor es muda, es lerda, es estupidizante. Mientras las chicas sigamos tratando de demostrar ser buenas chicas y los hombres, ser superiores, estamos cagadas, jodidas, estafadas, una y mil veces, día tras día, hora tras hora. Tratar de demostrar es el principal error, porque es la trampa que nos tiene enredadas, atrapadas, sometidas. Ellos no lo saben, pero tampoco son lo que tratan de sostener, son farsantes, estafadores, personajes ficticios, pero tienen el poder, porque lo inventaron para que les encajara perfecto.
Tengo que ser funcional, tengo que servirle la comida a la niña, luego armarme un formato que pueda sostener hasta, más o menos, la nochecita; atender a mi madre supermambeada e ir a trabajar. Mañana, hoy y siempre; trabajar de changas, por miserias, en negro, apurada por los tiempos, con las miradas puestas en mis faltas, con mi mirada puesta en mis culpas, con la bronca anudada en la garganta, pero tratando de no enfermarme, de no bajonearme, de no caerme. Sostener Euge, aguantar, aguante! Después de comer mi hija me trajo el plato a la cocina y me dijo que me escuchó llorar desde la pieza. Le dije que estoy enojada, pero no con ella. Creo que está asustada, espero que pueda entender; de nuevo la culpa, la bronca, la impotencia, las ganas de llorar.
Se que soy torpe al escribir (y por qué no, al pensar), que me falta teoría: siempre una despelotada que se rige por lo que siente, cada vez más intuitiva, bruja aleatoria a contra mano, demasiado pobre para estudiar, demasiado sensible para activar. Y me faltaría leer más sobre feminismo, por ejemplo, ya casi no puedo leer, mejor dicho ya no leo. Pero todavía veo, interpreto, significo, busco y algo encuentro. Aunque me falte esto y lo otro: me falta potencia, independencia, empuje, confianza, seguridad, feminismo. Aquelarre, me falta sumar, me falta confiar. No sé si eso me ayudaría en algo, a entender mejor o a defenderme mejor, porque para sentirme snob no lo quiero, para sentirme especial tampoco, ya soy yo, es lo único que logré ser, lo único que tengo y lo único que ya no voy a perder: no quiero ser otra, quiero ser yo.
Me pregunto si algo de todo eso, algo del feminismo, algo de la teoría, algo del aquelarre me ayudaría a sentirme menos sola, menos torpe, menos mal. No tengo idea de qué pensar, no tengo idea de a dónde salir corriendo, no tengo ideas claras. Tengo ideas borrosas, empañadas por las emociones, por la angustia y por las ganas de llorar. Esto también es parte de la crisis socioeconómica que atravesamos en Argentina, año 2022, mientras todos se siguen peleando por a qué político apoyar. Me siento ajena y sin voz. No creo en mi voto, me falta confiar. I want to believe, pero ni ahí creo en nada más que cosas abstractas como el amor y la empatía, cosas que no se ven, pero se sienten, asalariada de lo abstracto ja! Avisen cuando se habilite el viaje extraterrestre que me apunto de una, soldada vanguardista de la historia, ahora y siempre, ¿qué le voy a hacer?

